Descripción
Las Columnas Romanas son el símbolo de Brindisi: en lo alto de la loma que mira al puerto se alza una columna de mármol de casi 19 metros, que quedó sola tras el derrumbe de su gemela. Ya en el siglo XIV las dos columnas eran el escudo de la ciudad.
La columna superviviente es de mármol proconesio y mide 18,74 metros: una base de más de 4 metros, ocho tambores superpuestos, el capitel y, en lo alto, un último bloque adornado con tres franjas de frisos. El capitel es la pieza más bella: cuatro divinidades y ocho tritones entre hojas de acanto, con bustos de dioses paganos que hacen de atlantes.
El de arriba es una copia. El capitel original, desmontado durante la restauración entre 1996 y 2002, se expone en una sala del Palazzo Granafei-Nervegna, a pocos pasos, donde se puede ver de cerca.
En el pedestal se lee una inscripción que recuerda la reconstrucción de la ciudad por el protospatario Lupo, probablemente en el siglo IX, tras la destrucción causada por los sarracenos.
Quién las levantó, y cuándo, sigue siendo un enigma. Los historiadores locales, con mucha fantasía, las atribuyeron a Hércules, padre del mítico fundador de la ciudad, a Sila o a Trajano. Los distintos mármoles y las piezas reutilizadas hacen pensar más bien en una colocación tardía, quizá bizantina.
Durante siglos se dijo que marcaban el final de la Vía Apia, pero es una idea de los eruditos del siglo XVIII. Igual de improbable es que fueran un faro. Miran a la bocana del puerto y se levantaron para celebrar algo o a alguien, quizá con dos estatuas de bronce encima.
Se cree que las dos columnas de la plaza de San Marcos de Venecia, frente al muelle principal de la ciudad, son una copia medieval de las de Brindisi.
El 20 de noviembre de 1528, tras un fuerte terremoto, una de las dos columnas se derrumbó, y los pedazos quedaron en el suelo durante más de un siglo. Luego la peste de 1657 respetó la Tierra de Otranto, y Lecce quiso dar las gracias a su patrón, san Oroncio, con un monumento.
El alcalde de Brindisi ofreció los restos de la columna caída, pero su sucesor, haciéndose eco de los ciudadanos, se negó a entregarlos. Hizo falta una orden del virrey de Nápoles, en 1659. En 1666 Giuseppe Zimbalo levantó en Lecce la columna de San Oroncio, con los tambores y el capitel de Brindisi retallados.
Imprescindible
• Capitel con divinidades y tritones.
• Capitel original en el Palazzo Granafei-Nervegna.
• Inscripción del pedestal.
¿Sabías que…?
• Durante la Segunda Guerra Mundial la columna se desmontó pieza a pieza para salvarla de los bombardeos.
La columna superviviente es de mármol proconesio y mide 18,74 metros: una base de más de 4 metros, ocho tambores superpuestos, el capitel y, en lo alto, un último bloque adornado con tres franjas de frisos. El capitel es la pieza más bella: cuatro divinidades y ocho tritones entre hojas de acanto, con bustos de dioses paganos que hacen de atlantes.
El de arriba es una copia. El capitel original, desmontado durante la restauración entre 1996 y 2002, se expone en una sala del Palazzo Granafei-Nervegna, a pocos pasos, donde se puede ver de cerca.
En el pedestal se lee una inscripción que recuerda la reconstrucción de la ciudad por el protospatario Lupo, probablemente en el siglo IX, tras la destrucción causada por los sarracenos.
Quién las levantó, y cuándo, sigue siendo un enigma. Los historiadores locales, con mucha fantasía, las atribuyeron a Hércules, padre del mítico fundador de la ciudad, a Sila o a Trajano. Los distintos mármoles y las piezas reutilizadas hacen pensar más bien en una colocación tardía, quizá bizantina.
Durante siglos se dijo que marcaban el final de la Vía Apia, pero es una idea de los eruditos del siglo XVIII. Igual de improbable es que fueran un faro. Miran a la bocana del puerto y se levantaron para celebrar algo o a alguien, quizá con dos estatuas de bronce encima.
Se cree que las dos columnas de la plaza de San Marcos de Venecia, frente al muelle principal de la ciudad, son una copia medieval de las de Brindisi.
El 20 de noviembre de 1528, tras un fuerte terremoto, una de las dos columnas se derrumbó, y los pedazos quedaron en el suelo durante más de un siglo. Luego la peste de 1657 respetó la Tierra de Otranto, y Lecce quiso dar las gracias a su patrón, san Oroncio, con un monumento.
El alcalde de Brindisi ofreció los restos de la columna caída, pero su sucesor, haciéndose eco de los ciudadanos, se negó a entregarlos. Hizo falta una orden del virrey de Nápoles, en 1659. En 1666 Giuseppe Zimbalo levantó en Lecce la columna de San Oroncio, con los tambores y el capitel de Brindisi retallados.
Imprescindible
• Capitel con divinidades y tritones.
• Capitel original en el Palazzo Granafei-Nervegna.
• Inscripción del pedestal.
¿Sabías que…?
• Durante la Segunda Guerra Mundial la columna se desmontó pieza a pieza para salvarla de los bombardeos.